Tratamientos

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Viaje sonoro Meditación

Los sonidos de agua, campanas, címbalo, lira, violín y cuencos tibetanos pueden producir  un estado profundo de relajación y consciencia. Que simplemente se da al sentirse protegido y al dejarse llevar a través de la corriente del sonido y las vibraciones, en ese descubrimiento de belleza y del desarrollo del espacio-propio y común con los demás. A veces formado por una suave e igualmente fuerte certeza, que la incertidumbre de la vida comprende y llega ahí, donde nos hace bien.

En este estado se encuentran y actúan como puede comprobarse los procesos reguladores  del organismo. Nos sentimos con fuerza, limpios y claros. La relación del sonido y el calor hace que oscilemos hacia una relajación profunda. El efecto de los sonidos lleva a la gente a dos distintos caminos, o sea hacia donde escuchamos con el oído y lo que vivenciamos a través de la vibración. La vibración de las ondas sonoras masajea todo nuestro cuerpo a través del agua que conforma nuestro cuerpo, llega a cada célula de este. Esta suave energía va directo a nuestro sistema nervioso y energético.

Para participar es necesario para sentirse bien: calcetines gruesos como ropa cómoda son de gran ayuda y una manta o un mat de yoga (o ambos).

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